La respiración es uno de los procesos físicos más vitales para el ser humano, y de los pocos que puede darse involuntaria o voluntariamente. Ocurre así no nos demos cuenta, más se convierte en un acto consciente cuando la observamos, nos concentramos plenamente en ella, e incluso cuando la modificamos, logrando estar presente.

El sistema nervioso es el que rige todas las acciones y funciones de nuestro cuerpo como: movernos, pensar, ver, sentir, recordar, despertar, digerir alimentos, y por supuesto, respirar (entre muchas más). La respiración y el sistema nervioso están unidos al punto en que uno afecta al otro, y viceversa. Valiéndonos de ello, es que a través de la respiración consciente podemos ser capaces de influir positivamente en el sistema nervioso.

A continuación te compartimos algunos de los beneficios más destacados:
– Nos permite recuperar su equilibrio cuando está alterado.
– Regula las emociones, contribuyendo a reducir el estrés, ansiedad, irritabilidad, etc.
– Facilita la relajación.
– También puede ocasionar el efecto contrario: aumentar la energía.
– Calma la mente.
– Libera tensiones corporales.
– Favorece el aumento de la flexibilidad física.
– Mejora el proceso digestivo.
– Regula el insomnio, permitiendo dormir mejor.
– Baja la presión arterial.
– Mejora la concentración y la memoria.
– Resulta óptima para el manejo del dolor.

Te invitamos a comprobar por ti mismo/a éstas y muchas otras bondades. Te aseguramos que con paciencia y constancia, podrás empezar a notar cambios. Namasté.

Autora: Licenciada Marina Núñez (colaboradora y profesora certificada de yoga).

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