En estas líneas hablaremos sobre la importancia que tiene el contacto físico en las relaciones humanas, ese contacto cuidadoso, amoroso, sostenido por la sensibilidad de dar y recibir amor a través del tacto, entre los miembros de una familia como continuación del artículo titulado “Vínculos Familiares Conscientes” publicado hace un mes en este valioso espacio de Biocentro,.

Como sabemos, el vínculo materno y paterno se construye con el tiempo, con los diferentes escenarios positivos que se suscitan en la cotidianidad, en los pequeños y valiosos momentos. Al tocar, acariciar y conectar a través del tacto con los hijos, estamos montándonos en un tren que puede pasar muchas veces al día, pero entre más veces nos embarquemos respetuosamente, estaremos aprovechando esas oportunidades para construir un lazo con mucha fuerza.

Como bien se ha hablado durante años, la violencia (en cualquiera de sus formas, aquí haremos mayor énfasis en la violencia física debido al tema que estamos tocando) va en contra de una crianza basada en el respeto, donde cada uno de los miembros ocupa el mismo lugar valioso de todos. La violencia física, no sólo sería perder los boletos para ese tren que pasa diariamente, sino que sería intentar destruir cada vagón que lo compone.

Dentro del rol materno y paterno, existen muchas vías para criar, para acompañar a los niños a crecer, cada familia guiada por su instinto, sus creencias, valores y prioridades, toman decisiones en beneficio de su familia. Muchos desde la convicción del valor que tiene la crianza que recibieron, otros, con la intención de no repetir eso que les hizo daño o de hacerlo diferente… en todos los casos, la violencia no sería la respuesta a la creación de un vínculo saludable, pues el amor, siempre será la respuesta.

Como cierre, la invitación es a cuidar la conexión familiar, relacionándonos del modo más armonioso posible. Como madres y padres, cultivemos nuestro rol de mujeres y hombres, busquemos momentos de conexión con nuestro propio ser, cuidemos la relación con nuestro niño o niña interior. Si, es un montón de trabajo interno, tiempo, autocuidado… pero en nosotros está la posibilidad de fortalecer los lazos familiares conscientes.

Autora: Psic. Mónica Núñez Flores.

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