Considerando que el Mindfulness implica estar presentes, pareciera ser contradictorio al hecho de planificar y trabajar por un futuro; cuando la verdad resulta tan viable como favorable en este ámbito. 

Es importante destacar que el objetivo de esta práctica no es conseguir una “recompensa”, ni controlar todo lo que queremos en nuestra vida (aún más después de vivir una pandemia que nos demostró que por mucho que lo deseemos, eso no es posible). 

Ahora, esto no significa privarnos de establecernos metas, sino de manejarlo bajo una orientación consciente, valiéndonos de diferentes aspectos que se ejercitan en la práctica constante de la atención plena para influir notablemente en lo que nos propongamos. A continuación te compartimos algunos puntos que lo detallan: 

  • En primera instancia, ayuda a definir metas conscientes: La observación del presente, es el primer paso para reconocer aquello que se desea transformar. Recordemos que esta práctica cultiva la exploración de la psique propia; lo que puede propiciar el descubrimiento de la verdadera identidad,  auténticos valores, reconocimiento de lo que realmente se desea en la vida y por ende, establecer metas que respondan más a la esencia y criterio propio, que a modelos externos aprendidos y aceptados.    
  • Aceptar el presente tal y como es, sin resistirse, es la puerta de entrada hacia los cambios: No se trata de pasividad, conformismo o resignación, sino de un acto de rendición ante la lucha y exigencia de lo que ocurre fuera y dentro de nosotros. Es disponerse a ver nuestra “realidad” como es, desde una perspectiva realista y reconociendo el espacio existente para ser responsable. Desde aquí, surge la capacidad para pensar y elegir actuar conscientemente, estableciendo los pasos que vayan en la dirección de lo que deseamos.
  • Propicia el escenario para concentrarse en el proceso, permitiendo el desapego al resultado: No es la meta en sí, sino aferrarse a ésta. Enfocarnos en el esfuerzo que hacemos, en esas acciones (dónde sí tenemos poder) que nos encaminan hacia aquello que nos hemos planteado. Así el camino se vuelve igual de valioso, creando espacio para varias alternativas que nos lleven al lugar deseado, para la adaptación ante la variación que pueda surgir y hacer lo que nos funcione en el momento (desde el disfrute, tranquilidad, e incluso experimentando beneficios que quizás ni esperábamos). 
  • Permite adoptar una posición constructiva, compasiva y asertiva ante lo que se plantea o hacia aquello “desagradable” que se presente: A veces buscando “alcanzar” una meta, la mente puede llegar a darle mucha atención a pensamientos negativos que surgen, pudiendo generar presión, estrés, enojo…Regularmente esto se traduce en distracción, bloqueos, desmotivación, paralización o incluso renuncia de aquello propuesto. Con la atención plena recobramos una visión objetiva y amable con nosotros mismos  para gestionar mejor nuestras respuestas y encontrar soluciones  que aportan en la manifestación de nuestras metas.  
  • Posibilita la constancia durante el camino: El Mindfulness nos enseña a hacer un uso eficiente de la atención, permitiéndonos mantener el enfoque en nuestra meta con determinación, a pesar de las distracciones que puedan surgir durante el recorrido, y comprendiendo igualmente, que a veces algunas cosas necesitan desarrollarse a su tiempo. Todo esto, contribuye a que permanezcamos constantes en la dirección que nos hemos trazado. 

Esperamos que esta información te haya resultado de utilidad…Y recuerda, disfruta tanto del camino como de la meta.  

Autora: Marina Núñez (colaboradora).

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