La Integración Humana consiste en la coherencia entre el SENTIR, PENSAR y HACER de los individuos para lograr una vida más armoniosa. A medida que las personas logran conectar estos tres aspectos de su ser, se pueden ir consolidando efectos tanto existenciales como biológicos.

Cuando no existe tal integración, nos encontramos frente a lo que llamamos procesos de ‘disociación’ o ‘desorganización’ en los que los sujetos, por falta de selectividad biológica, acogen los elementos externos que le hacen daño (comida o relaciones tóxicas, por ejemplo), y rechaza los ecofactores que podrían garantizar su estabilidad (elecciones nutricias), lo cual conlleva a la pérdida de la salud y es allí donde surge la enfermedad.

Es por ello que se dice que la Integración Humana se relaciona directamente con la salud y el bienestar de los individuos, y su consolidación es posible a través de tres niveles de vínculo esenciales, estos son: el vínculo consigo mismo, el vínculo con el semejante y el vínculo con la naturaleza.

Los espacios terapéuticos permiten la recuperación de la unidad perdida entre lo que una persona piensa, siente y hace, alcanzando cada vez más armonía y congruencia interna, restableciendo el equilibrio orgánico perdido y recuperando el estado óptimo de su salud física y emocional a través de la adquisición de una vida más saludable, lo cual es la base de la Plenitud Existencial.

Autora: Psic. Jovana Villalobos

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