Adoptar un estilo de vida saludable resulta una consideración importante para contribuir a una mejor calidad de vida. Y si bien actualmente existen muchas rutinas, planes, y opciones, aquí te comparto algunas alternativas generales muy sencillas de aplicar, que le aportarán varios beneficios a tu salud:   

1.Buena alimentación: proporciónale a tu organismo lo necesario para funcionar adecuadamente; esto contribuye a prevenir enfermedades (cardiovasculares, obesidad, diabetes…), fortalece tu sistema inmunitario, mejorar tu estado de ánimo, obtener más energía, reducir el deterioro de las funciones cerebrales, y mucho más. Aumentando el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos,  y reduciendo la ingesta de carnes, alimentos industrializados, procesados y/o  refinados (azúcar, enlatados, refrescos, etc.), puedes marcar una gran diferencia. Te recomendamos adicionalmente, acudir a un profesional si deseas un plan adaptado a tus necesidades y/o condición especial. 

2. Ejercicio: su práctica regular es beneficiosa para tu salud física y mental, permitiéndote prevenir o reducir enfermedades (hipertensión, lumbalgia, obesidad, osteoporosis, diabetes…), ayudar a tratar la depresión y ansiedad, reducir el estrés, dormir mejor, mejorar tu estado de ánimo, aumentar tu energía, favorecer tu función cognitiva, entre otros. Puedes encontrar formas para mantenerte activo (a) que se adapten a tus preferencias o estado de salud, como caminar, montar bicicleta, hacer yoga, bailoterapia, entrenar con el peso de tu cuerpo, etc…Solo recuerda consultar con tu médico antes de comenzar un nuevo programa de ejercicios, especialmente ante enfermedades crónicas o condiciones especiales.

3. Meditación: una vía para lograr un estado de calma que la ciencia ha demostrado que mejora notablemente la calidad de vida de sus practicantes. Entre sus beneficios destacan la reducción de ansiedad, mejorar la memoria y concentración, cultivar la inteligencia emocional, empatía y compasión, desarrollar paciencia, incrementar el autoconocimiento, mejorar la calidad del sueño, y mucho más. Existen muchas disciplinas, enfoques, técnicas o  escuelas sobre ello, como el yoga, mindfulness, etc; sin embargo, la recomendación general para principiantes es enfocarse en su respiración. Explora y elige aquella que se ajuste a tus necesidades y con la que te sientas a gusto. Puedes empezar con 5 minutos por ejemplo, e ir aumentando paso a paso. 

Otras opciones que también influyen en tu bienestar: un buen descanso y sueño reparador, mantener una actitud positiva, compartir con tus seres queridos, eliminar el consumo de tabaco y otras sustancias nocivas para la salud, entre otras. Mi invitación es a permitirte la apertura hacia cualquiera de estas que menciono, u otras que representen para ti, esos primeros pasos hacia tu conexión con la vida. Asimismo, en cualquier cambio de hábitos siempre es importante que recuerdes ser amable contigo mismo, ir progresivamente, y dirigir tu atención hacia los beneficios que te aportas, mientras reeducas tu cuerpo y tu mente; así te harás más liviano el camino y facilitarás que estos cambios sean sostenibles en el tiempo.

Autora: Lic. Marina Núñez (colaboradora)

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