“¿Que si merece la pena vivir?, esa es pregunta para un embrión, no para un hombre”. – Anónimo.

El “Sentido de Vida” es un concepto que empezó a ser difundido por el psiquiatra y neurólogo austriaco Victor Frankl al crear la Logoterapia, que consiste en un método terapéutico que propone que la búsqueda de significado de los sucesos cotidianos y de la vida en general es la motivación primaria del ser humano.

Frankl (1962) expone que la búsqueda por el sentido está tan profundamente integrada a la condición humana que no puede evitarse hasta creer que se ha encontrado. Así mismo, cree que la clave para adoptar una visión positiva de la vida es el convencimiento de que ésta tiene sentido en cualquier circunstancia, y que todos tienen la capacidad de encontrarlo. De esta manera, explica que el sentido no se inventa, sino que se descubre.

El autor explica que existen tres elementos importantes bajo los cuales podemos encontrar nuestro sentido en cada situación de la vida. El primero de dichos elementos es el valor experiencial o vivencial, el cual se refiere a encontrar valor ante cada persona o momento que se nos presenta; el segundo elemento es el valor creativo, a través del cual los humanos, pueden llevar a cabo sus propias metas, comprometerse con sus propios sueños y proyectos de vida y hacerlos realidad, así el valor creador consiste en el proveer los deseos de uno mismo.

El último elemento es el valor actitudinal, el cual incluye virtudes como la valentía, el buen sentido del humor, el entendimiento, la comprensión, entre otros. Uno de los planteamientos más importantes de Frankl en relación a este valor es la del sentido del sufrimiento, explicando que cuando el ser humano se enfrenta a un destino trágicamente irrevocable, entonces no existe otra salida que la aceptación del mismo, es decir se basa en la actitud de cada persona que lo experimente, ya que el sufrimiento deja de ser en cuanto cada persona que lo experimenta le encuentre un sentido.

En otro orden de ideas se encuentra que el sentido se presenta en 2 niveles. El sentido del momento explica que siendo todas las situaciones transitorias por naturaleza, el hombre debe capturar aquella que le permita descubrir el sentido, de lo contrario, se pierde para siempre. Por su parte, el sentido último se revela, si lo hace, al borde de la muerte, y dependerá de que el sentido potencial de cada una de las situaciones individuales se haya hecho realidad o no de acuerdo con el mejor saber y creer de la persona. Cuanto más amplio sea este sentido más incomprensible es en tanto escapa a la racionalidad, ya que pertenece a otra dimensión a la que habrá que responder existencialmente, a la luz de la conciencia, o bien, en el encuentro personal con Dios. A esta realidad Frankl (1962) la denomina suprasentido, explicando este como un concepto que sobrepasa los límites humanos y haciendo de este modo una clara referencia al sentido espiritual de la vida.

El sentido de vida no se refiere a algo elegido únicamente por el sujeto, sino que el sentido va a ser influenciado también por las situaciones que se le presentan y por la interpretación que el sujeto le da a las mismas, hecho que va a depender de su experiencia previa.

Autora: Psic. Jovana Villalobos

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