Desde la ontología del lenguaje, partimos del postulado básico de que la palabra tiene poder generativo, es decir, que hay palabras que una vez dichas generan nuevas realidades. De esta manera, nos adentramos al mundo de las declaraciones lingüísticas. Las declaraciones son palabras que una vez dichas transforman nuestro mundo, pues crean  nuevos contextos y nos llevan a tomar decisiones que nos abren a nuevas posibilidades.

El “NO” se constituye como una declaración básica, pues la misma afecta directamente la dignidad humana, siendo negativo el impacto cuando no nos hacemos responsables de usarla en el momento en que requerimos declararla, desde allí es importante preguntarse:

-¿Cuál es la realidad que estás creando para ti cuando no dices No?

-¿Cuál es la identidad que estás creando de ti cuando no dices NO?

-¿Cuáles son las relaciones que estás creando cuando no dices NO?

-¿A quién le concedes poder cuando dices si queriendo decir No?

-¿Cuál es la emocionalidad que estás eligiendo cuando no validas tu derecho de decir No u oponerte efectivamente cuando algo no te gusta o no lo quieres?

-¿Desde dónde te estás vinculando cuando no respetas tu derecho de decir no?

Quizás las respuestas a estas preguntas te generen gran movilización interna, pues efectivamente no hemos sido educados desde la legitimación del SER humano que somos, nuestra civilización ha enaltecido la dominación y el sometimiento, así como el sufrimiento y el sacrificio como forma de vida, esto se hace evidente en nuestras relaciones laborales, familiares, de pareja, filiales, maternales, etc. Al vivir en la civilización patriarcal, es así como aprendimos a desconocer nuestro derecho de oponernos, pues creemos que el amor tiene ese tinte de sacrificio y autonegación que ensombrece nuestro derecho de elegir el NO cuando sentimos que lo necesitamos, todo lo cual va cargado de un gran sentimiento de culpa y malestar.

Hoy en día, aprender a decir “NO” y aceptar el  “No del otro” es fundamental para tejer vínculos desde el amor y respeto genuino, desde la posibilidad de generar identidad, relaciones y realidades amparadas en la dignidad humana. He atendido a innumerables parejas cuyo gran desafío de aprendizaje es precisamente aprender a poner límites y oponerse armoniosamente para salir de los patrones de dominación y sometimiento que tan engramados llevamos en nuestra psique y que conduce a las relaciones a espacios tóxicos de maltrato y victimismo.

El amor entendido como espacio de respeto y legitimación propio y del otro, no es posible si no aprendemos a ser honestos y responsables con la declaración del «NO», solo al intervenir en nuestro mundo de impacto inmediato, podemos contribuir con la transformación no solo de nuestras vidas sino de la civilización enferma de abuso y dominación. Atrévete a asumir tu derecho de decir «NO» y actúa en consecuencia con ello, pues de nada sirve decir «NO» si no eres coherente con las acciones que lo sostienen, si observas gran dificultad para el  mismo busca ayuda para reconectar con la dignidad de tu Ser y asumir el poder generador que el «NO» pueda traer a tu identidad, vínculos y relaciones.

Autora: Psicóloga Yesenia Fernández. Terapeuta familiar y de pareja.

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