Apoyar a un familiar que padece ansiedad suele ser un reto para muchos, ya que se ven ante un escenario que desconocen cómo manejar. La buena noticia, es que existen muchas formas de prestar esta ayuda. En este artículo compartimos algunos tips que buscan orientar al respecto, permitiendo actuar de manera asertiva para el mayor bienestar del ser querido:

  • Información y empatía: Lo principal es documentarse todo lo posible sobre la ansiedad para comprender lo que se está enfrentando y sobre todo, ver las cosas desde la perspectiva del otro. Optar por fuentes que realmente aporten claridad en la materia, desde espacios o profesionales de la salud mental fidedignos hasta el mismo familiar afectado, escuchando su vivencia sin desacreditarla ni desconfiando de ella.
  • Superar el estigma de la ansiedad y normalizar sus síntomas: Es vital hablar sin tabúes del tema. Ayudar al ser querido a ver sus sentimientos como algo natural. Asimismo, hacerle entender desde un lugar reflexivo y libre de juicio, que éstos no lo convierten en “loco”, débil, o enfermo (percepciones comunes en personas con ansiedad)…Sino que solo lo hacen humano.
  • Medir las palabras y escoger las adecuadas al intentar motivar: la paciencia y el respeto son fundamentales. Evitar comparaciones, saturar con recomendaciones o frases como “todo es mental”, “Anímate/cálmate, tampoco es para tanto”…En general, las imposiciones, juicios o demasiada presión hacia el familiar, solo empeoran su malestar. Resulta de mayor beneficio escucharlo sin criticar, o hacerle saber que cuenta con apoyo.
  • Brindar contención emocional sin caer en condescendencia: resulta igual de importante ofrecer apoyo emocional al ser querido, como establecer límites que propicien su capacidad de autorregularse. Es comprensible el deseo de brindarle alivio inmediato cada vez que se le ve sufrir, más se hace vital explicarle que ello solo agudiza su situación cuando se vuelve algo recurrente.
  • Propiciar ambientes y actividades saludables que contribuyan a la recuperación: reducir en lo posible las fuentes de estrés o estímulos que interfieran en la mejoría, e incentivar las actividades que devuelvan la conexión con la vida (incluso acompañar de ser necesario). Ejemplo: limitar el consumo excesivo de cafeína y/o azúcares refinados, tomar clases de yoga, iniciar un nuevo pasatiempo, entre otros.
  • Sugerir ayuda profesional: Es imprescindible aconsejar e informar la importancia de la atención psicológica, sin que esto suponga para el ser querido, asistir en contra de su voluntad. Implicarse en la búsqueda si se hace necesario, planteando lecturas de información relacionada, o brindando datos de diferentes especialistas o centros de salud mental.
  • Seguimiento, reconocimiento de la capacidad de superación e interés en los nuevos retos: Seguir el progreso del familiar respetando sus tiempos y etapas, e igualmente celebrando cualquier esfuerzo o avance logrado. Estimular el afrontamiento de temores, ayudándole a identificar su competencia para encontrar soluciones y sobreponerse. Expresar interés en los próximos desafíos, reafirmando en él o ella la importancia de sus objetivos.
  • Cultivar espacios de autocuidado para asistir efectivamente: darse tiempo de calidad para sí, libre de culpas, recordando que para poder estar bien para otros, es necesario primero estar bien consigo mismo. Salir con amigos, hacer ejercicio, o incluso también acudir a un especialista si se siente necesario…Son momentos vitales y valiosos que contribuyen a estar en condiciones para prestar un apoyo coherente e integral.

Autora: Lic. Marina Núñez (colaboradora).

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